La Ley 16/2012, de 27 de diciembre, por la que se adoptan diversas medidas tributarias dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y al impulso de la actividad económica, y la posterior Ley 17/2012, de 27 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2013, constituyen la hoja de ruta fiscal para el ejercicio 2013. A diferencia de años anteriores, las novedades aprobadas no generan una especial alarma en los contribuyentes, quizá porque estos hayan agotado ya la capacidad de sorprenderse, fiscalmente hablando. Pese a todo, es justo reconocer que, ahora sí, el incremento en la tributación empieza a incidir en las rentas tradicionalmente menos proclives a quedar sujetas a tributación.
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