Como suele ocurrir año tras año, el legislador siempre está dispuesto a introducir una buena dosis de convulsión en nuestras tranquilas vidas, sobre todo en materia tributaria, que suele coincidir con la conocida como “cuesta de enero”.
Pues bien, este año, como no podría ser de otro modo, la inquietud se introduce con el Real Decreto-ley 3/2016, de 2 de diciembre, por el que se adoptan medidas en el ámbito tributario dirigidas a la consolidación de las finanzas públicas y otras medidas urgentes en materia social.
La propia exposición de motivos del Real Decreto-ley 3/2016, de 2 de diciembre, reconoce que estamos ante un aumento de la tributación, o como lo considera el legislador, “un ensanchamiento de las bases imponibles de las entidades españolas”.
